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Hace quince días, más de treinta sociedades de fomento de nuestra zona presentaron una nota formal ante el intendente interino, exigiendo la conformación de una mesa de trabajo conjunta para abordar las problemáticas urgentes que afectan a todos los barrios: el estado de las calles, el alumbrado público, la seguridad y la salud. La propuesta era clara: un espacio de diálogo real entre el municipio y los vecinos organizados.

El propio intendente interino Neme, al asumir el cargo, había declarado públicamente que buscaba el diálogo, que quería escuchar a los barrios y a las sociedades de fomento. Nosotros le tomamos la palabra.

Quince días de silencio

Pasaron dos semanas sin respuesta. Frente a ese silencio, decidimos actuar: enviamos gacetillas a los medios y convocamos a una concentración para el lunes pasado, a las 12 horas, en el Palacio Municipal.

La respuesta de la comunidad fue contundente. Muchas de las sociedades de fomento que firmaron la nota original se hicieron presentes. Llegamos al Palacio Municipal y esperamos.

Esperamos tres horas.

El intendente mandó a un secretario

El intendente no salió. En su lugar, se acercó el secretario de Participación Ciudadana. Nuestra postura fue clara: no aceptamos reunirnos con un funcionario intermedio. Si el intendente dijo que quería escuchar a los barrios, que nos escuche él. Solo él tiene la potestad de tomar las decisiones que necesitamos. Mandarnos a hablar con un secretario es, simplemente, seguir pateando el problema.

Durante todo ese tiempo permanecimos en el corredor del Palacio Municipal, manifestándonos de forma pacífica y amistosa, con aplausos.

El convenio no es la solución

Mientras tanto, el intendente salió a hablar en los medios sobre los convenios que el municipio firma con algunas sociedades de fomento, intentando proyectar una imagen de diálogo con los vecinos. Eso no es verdad.

Esos convenios —que actualmente solo tienen menos de la mitad de las sociedades de fomento de la zona— transfieren a los barrios responsabilidades que son del municipio: el corte de pasto, el mantenimiento de los espacios públicos y más. El objetivo real es que, cuando un barrio esté en mal estado, el municipio pueda señalar a la sociedad de fomento y desligarse de su responsabilidad. Eso no es lo que pedimos. Nosotros pedimos una mesa de trabajo, no que el Estado descargue sus obligaciones en los vecinos.

El cierre del Palacio y la amenaza policial

A las 14 horas, el Palacio Municipal cerró sus puertas —como es su horario habitual— y quienes seguíamos adentro quedamos en el edificio. Ante esta situación, se presentó el jefe de la Comisaría Primera a informarnos que iba a llamar a la fiscalía por usurpación de edificio público.

Dimos una nota a Canal 10, dejamos constancia de lo ocurrido y nos retiramos.

Lo que sigue

Lo que vivimos el lunes es un reflejo de la realidad que enfrentan los barrios todos los días: invisibilizados, sin respuestas y, cuando se organizan para reclamar, amenazados.

Desde la Sociedad de Fomento Barrio Mar y Sol seguimos firmes junto a las más de treinta organizaciones barriales que firmamos aquella nota. La mesa de trabajo no es un capricho: es una necesidad urgente para los vecinos de toda la zona. Continuaremos reclamando hasta que el municipio siente a dialogar en serio.

Por Martin Liebana — Sociedad de Fomento Barrio Mar y Sol

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